Notas de Prensa

Una encuesta revela que el 81,2% de los arquitectos españoles trabaja por cuenta propia

• El 14% de los profesionales participa en el sondeo Colegiad@s 2018, realizado por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE)
• Los encuestados señalan, como principales obstáculos, la escasez de ingresos, el exceso de burocracia y la insuficiencia de un marco regulatorio que garantice el ejercicio profesional
• Para el 89,2% de los arquitectos encuestados, su principal actividad son proyectos residenciales de rehabilitación y obra nueva y la dirección de obra
• Casi el 90% de los profesionales dedica una media de 270 horas a formación permanente y autoformación para adaptarse y adelantarse a las demandas y necesidades de la población y los nuevos retos medioambientales y tecnológicos
• Un 74,2% de las arquitectas encuestadas aprecia desigualdades de género en el ejercicio profesional, aunque solo el 13,9% considera que son específicas del sector
• Con unos ingresos brutos anuales de 22.265 euros al año de media, el presidente del CSCAE advierte que la “situación es insostenible para una parte importante del colectivo y no se puede prolongar más”

Madrid, 8 de noviembre de 2019. El 81,2% de los arquitectos y arquitectas españolas trabaja por cuenta propia, la formación permanente es una constante para adaptarse a las demandas y necesidades de la población, y la escasez de ingresos, el exceso de burocracia y la insuficiencia de un marco regulatorio que garantice el adecuado ejercicio profesional son los principales obstáculos para desarrollar la Arquitectura en España. Estas son algunas de las conclusiones que arroja Colegiad@s 2018, la encuesta, impulsada por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), que recoge el diagnóstico de la situación de la profesión en nuestro país. En ella participó el 14% de los profesionales colegiados en nuestro país -en concreto, 6.880-, de los que el 70,4% fueron hombres y el 29,6%, mujeres.

propu 15La encuesta ofrece resultados segmentados por franjas de edad (jóvenes hasta 30 años, de 31 a 40 años, de 41 a 50, de 51 a 60 y de más de 60 años), sexo y situación sociolaboral, que arrojan, a su vez, cinco “tipologías” distintas de arquitectos colegiados en función de su nivel de ingresos y del sector, público y/o privado, en el que trabajan. En todos los casos, el marco de trabajo, ya sea por cuenta propia o como asalariados, refleja una profesión dirigida, principalmente, hacia la actividad profesional en estudios de arquitectura, en los que están ocupados el 83,9% de los arquitectos. El 81,2% de los profesionales encuestados trabaja por cuenta propia, si bien un 11,5% de este porcentaje lo compagina con un empleo asalariado. Entre los arquitectos que trabajan por cuenta ajena, la tipología de contratos es un 66,7% indefinido; el 17,5%, temporal; el 11,5%, por obra y servicio, y un 4,3%, de prácticas.
Los ingresos brutos en 2017 fueron de 22.265 euros de media. La cifra revela una ligera mejoría, en consonancia con la recuperación económica que ha vivido el conjunto del país desde el año 2012, pero está lejos del nivel medio de ingresos de los arquitectos europeos, que se supera los 35.000 euros brutos de media y también refleja una brecha entre los profesionales que trabajan en el sector privado y el sector público.

En este contexto, el presidente del CSCAE, Lluís Comerón, reconoce que el momento económico actual es complejo para todas las profesiones y para los autónomos: “Hay muchas dificultades para conseguir remuneraciones justas por el trabajo realizado”. Pero advierte: “En el caso de los arquitectos, la situación se agrava, teniendo en cuenta su papel clave como configuradores de nuestras ciudades. La actividad de la Arquitectura es esencial para garantizar la calidad de vida, la salud y la seguridad de las personas. Requiere de un gran esfuerzo y de una dedicación que queda en evidencia en los resultados de esta encuesta y, sin embargo, muchas veces no se ve retribuida suficientemente”. Como consecuencia -recalca Comerón-: “Para una parte importante del colectivo, la situación ha llegado a un punto insostenible que no se puede prolongar más porque no garantiza el ejercicio de la profesión con dignidad”.
Así lo refleja la encuesta, insiste el presidente del CSCAE. “Nos permite ver un colectivo todavía fuertemente golpeado por el hundimiento del sector construcción derivado de la crisis financiera que asume los cambios en los que estamos inmersos y se está formando para dar una buena respuesta a las necesidades de la población y a los retos medioambientales y tecnológicos actuales”. En este sentido, pone el acento en la “clara vocación de servicio” que tienen los profesionales de la Arquitectura en España, “a pesar también de las dificultades normativas y burocráticas y de un marco jurídico y económico que dificultan enormemente el ejercicio digno de la profesión”.

Principales campos de actividad

Entre las actividades a las que están dedicados los profesionales encuestados, el 89,2% destacó los tradicionales encargos profesionales relacionados con proyectos residenciales de rehabilitación y de obra nueva y dirección de obra; un 40,1% señaló actividades vinculadas a las anteriores, de especialización en eficiencia energética, técnicas constructivos y cálculo de estructuras; un 16,6% realiza actividades relacionadas con el diseño gráfico y de mobiliario, y un 13,6% desarrolla su profesión en el ámbito de la docencia y la investigación.
Preguntados sobre cuáles son las áreas más importantes para la arquitectura, un 77,3% de los colegiados que participaron en la encuesta apuntan la rehabilitación de viviendas, seguido de la eficiencia energética (37,9%), la arquitectura digital (35,5%) y la regeneración urbana (30,5%). En quinta posición se encuentran los proyectos de obra nueva en edificación residencial, con un 29,1%.

Obstáculos para el ejercicio profesional

Después de las retribuciones, que son claramente insuficientes, los escollos más importantes que los arquitectos y arquitectas españoles encuentran a la hora de ejercer la profesión son, por este orden, el exceso de burocracia y procesos administrativos largos, complejos y tediosos, el desconocimiento por parte de la ciudadanía del amplio abanico de servicios que está relacionado con el ejercicio de la Arquitectura y de la importancia para la sociedad de esta disciplina, la insuficiencia de un marco regulatorio que garantice un adecuado desarrollo de la profesión y la competencia desleal desde otras profesiones, entre otros motivos.

El presidente del CSCAE lamenta, en relación con el exceso de burocracia y de normativas técnicas y urbanísticas: “Con frecuencia, son imprecisas; en muchos casos, están redactadas sin un buen conocimiento de la práctica real, y se superponen y están descoordinadas porque proceden de ministerios y de niveles administrativos distintos”. En su opinión: “Necesitamos nuevos mecanismos de licencias que permitan mantener las garantías a usuarios y ciudadanos, pero eliminando las dificultades innecesarias”. A esto añade otro agravante: “Cada vez es más evidente la necesidad de transformar buena parte de nuestras viviendas y ciudades por motivos medioambientales, de accesibilidad y de adaptación a hábitos culturales nuevos, pero la legislación está pensada para otros objetivos y la lentitud administrativa es otra dificultad”.

El CSCAE está trabajando con el Ministerio de Fomento para mejorar la situación y agilizar la tramitación de licencias, que se ha convertido en un grave problema social.

Formación permanente y autoformación

En cuanto a la formación académica de los profesionales encuestados, el 46,7% ha cursado estudios de posgrado. De ellos, un 57,7% dispone de un Máster; el 29,3%, ha realizado algún curso de posgrado y el 13%, tiene el doctorado. Por sexos, son las mujeres las que cuentan con formación de posgrado en una mayor proporción: un 50,6% frente al 44,8% de los varones encuestados.

Pese a la compleja situación que atraviesan los arquitectos y arquitectas en nuestro país, por el hundimiento del sector de la construcción sobrevenido por la crisis financiera, la encuesta revela un importante esfuerzo por seguir formándose para responder a las demandas y necesidades de la ciudadanía. Casi el 90% de los encuestados dedicó, en 2017, más de 270 horas de media a formación permanente y autoformación. En concreto, fueron unas 130,4 horas de media al año de formación permanente y 143,6, de autoformación.

La formación para adaptarse a los nuevos tiempos y a las demandas de la ciudadanía fue, fundamentalmente, en eficiencia energética (70,9% de los encuestados) y, tras ella, rehabilitación, arquitectura digital (BIM), construcción y sistemas constructivos, urbanismo y territorio, tasación y peritaje, estructuras, instalaciones, acústica en la edificación, patrimonio, infografía y realidad en 3D, gestión de proyectos, seguridad y salud, forense y medio ambiente. Aquellas áreas en las que tienen previsto formarse en los próximos cinco años están relacionadas con los cambios que están viviendo las ciudades y los territorios como consecuencia del auge de las nuevas tecnologías, arquitectura digital y metodología BIM (Building Information Modeling) y gestión de proyectos.

De esto se deduce que, ante el cambio de paradigma actual, los y las arquitectas son profesionales innovadores que se adelantan a los desafíos actuales, a los cambios de habitabilidad y a las exigencias de la ciudadanía. Sin embargo, en la práctica profesional, un 36,9% de los encuestados no ve sus expectativas cumplidas y el 29,3% la puntúa con entre el 5 y el 6. Como consecuencia, el porcentaje de arquitectos y arquitectas notablemente satisfecho se reduce al 33,8%. Para el 86,7% de los encuestados, la situación ha empeorado mucho y el 79,7% considera que, el próximo año, continuará igual.

Diferencias de género

La encuesta revela condiciones laborales diferenciadas si los arquitectos son hombres o mujeres. Con un 62,1%, el porcentaje de arquitectas que trabaja por cuenta propia es once puntos menos que el de los hombres. O sea, casi ocho puntos menos que la media. En contrapartida, hay más arquitectas trabajando por cuenta ajena: un 20,9%, frente a un 11,1% de arquitectos asalariados, lo que supone casi siete puntos por encima de la media. En cuanto al porcentaje de arquitectas que compagina su actividad por cuenta propia con trabajo asalariado es el 10,2%, dos puntos por debajo de sus compañeros hombres.

Por tipo de contratos, cuando el trabajo es por cuenta ajena, el 61,5% de las arquitectas encuestadas dijo tener un contrato indefinido frente al 69,9% de los hombres, lo que significa cinco puntos por debajo de la media. El 16,3% tenía un contrato temporal, mientras que, en el caso de los hombres, este porcentaje es del 18,3%, y los contratos por obra y servicio se elevan hasta el 16%, duplicando prácticamente el porcentaje masculino, del 8,7%. Esas diferencias se manifiestan también en los salarios. Mientras que uno de cada dos arquitectos declara ingresos anuales hasta los 25.000 euros brutos, ellas son el 63,2%.

Asimismo, existe una percepción diferenciada de los avances en materia de igualdad. Mientras que un 51,9% de los profesionales encuestados considera que se ha avanzado bastante en la última década, este porcentaje cae al 45,2% en el caso de ellas. Para un 74,2% existen desigualdades por cuestión de género en el desarrollo profesional, pero solo un 13,9% piensa que son específicas del sector. A partir del resultado de esta encuesta con sesgo de género, el CSCAE ha empezado a trabajar en la elaboración de un Plan de Igualdad.

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