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Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España

FICHA DE LA PROPUESTA



 
COLEGIO DE ARQUITECTOS DE CATALUÑA - JOR0543
Escalera mirador en la Vall del Paradís
paisaje
 
Autores: 
- JORDI COMAS I MORA
- ANNA PONT I ARMENGOL

Fecha de finalización de la obra:  2025-05-22
Presentado por: Autor

Archivos:





Descripción:

La escalera como mirador: entre el peso de la tierra y la ligereza del aire. Contexto social y paisajístico: La intervención recupera un tramo perdido del Camino de Ignacio de Loyola en Manresa, uniendo el Pont Vell y la Creu del Tort hasta el Pozo de luz. La obra se inscribe en el tejido agrícola de las huertas del Cardener, respetando la vegetación existente y los muros de piedra seca. Esta escalera da respuesta a una conexión reclamada durante años entre la parte alta y baja de la ciudad. Era el camino que utilizaban sus antepasados porque era el mas rápido para baja, sobre todo las abuelas que bajaban para ir a lavar la ropa en el río. A la vez que se construye un nuevo espacio público con nuevas vistas al paisaje y también a la ciudad de Manresa. El proceso tenía que ser compartido con los vecinos, los fabricantes e industriales y el ayuntamiento. Formando equipo el proyecto podía salir adelante y conseguir que la población lo aceptara e integrara con orgullo. La escalera salva los 13 metros de desnivel entre la terraza rocosa inferior y la terraza superior, abriendo un nuevo mirador a la Vall del Paradís, al Cardener y Montserrat. El proyecto ha sido cofinanciado con fondos Next Generation, dentro del Pla de Recuperación, Transformación i Resiliencia (PRTR), destinado a la mejora del patrimonio histórico de uso social y turístico. Concepto: El proyecto nace de la voluntad de restituir una conexión histórica y humana con el paisaje del rio Cardener. La escalera paisajística de la Vall del Paradís no es solo una infraestructura, es un gesto de reconciliación con el lugar, una forma de habitar el desnivel y de coser dos ciudades, el casco antiguo y las Escodrines. La arquitectura se entiende aquí como una mediación entre el cuerpo y el paisaje: el recorrido propone una experiencia física y sensible hacia el paisaje recuperando la idea nómada de hacer camino; la mirada se transforma a medida que se avanza, alternativamente se toca la roca y te abres al paisaje generando una secuencia aire y tierra que conecta la persona con el paisaje más próximo y el más lejano. La escalera invita a pararse, a sentir el lugar y a reconocerlo. La escalera, separada de la roca, se presenta como un elemento permeable, que permite ver a través. Una cortina de corrugados de acero filtra el paisaje sin interrumpirlo, generando una tensión sutil entre el interior y el exterior, entre la protección i la contemplación. Construcción de sistema: La construcción de la escalera suponía un reto arquitectónico porque no se podía acceder al lugar. La instalación se tenía que realizar des de una terraza superior a 7 metres de desnivel y luego colgar la estructura realizada a taller otros 13 metros hasta llegar a la base del camino. La investigación conceptual, la tecnología constructiva especializada y la innovación estructural guiaron el proceso. La estructura se implanta en la roca con unos muros de hormigón en la Terraza superior, des de donde se proyectan en voladizo unas cerchas metálicas que sostienen la escalera colgada de corrugados de acero, todo en equilibrio. El acero es muy eficiente trabajando a tracción y permite secciones muy reducidas (barras corrugadas de Ø16mm) que consiguen la transparencia buscada. Materia: Todo el proyecto se articula a partir de un lenguaje material unitario: el acero. La repetición de un único elemento de barra corrugada de Ø 16mm construye toda la escalera. Esta austeridad formal responde a una ética de la mesura: utilizar solo lo necesario, dejando que la materia dialogue con la luz, con el tiempo y con la presencia humana. La dualidad entre materiales y la idea de equilibrio del hombre des del contacto con la tierra evoca la poética de Joseph Beuys y su relación entre arte, naturaleza y energía humana. Beuys hizo un taller en Manresa el 1966 y realizó una intervención en este mismo espacio. La combinación de materiales establece un diálogo entre el peso y la ligereza, entre la materia y el aire. Sostenibilidad: La escalera se montó íntegramente en taller, sin desperdicios ni residuos. El montaje en seco en el propio lugar permite también el desmontaje en un futuro para la reutilización de las barras corrugadas de acero. El pavimento, también de corrugados de acero, se coloca sobre las preexistencias, dejando entrever el terreno, respetando la vegetación y permitiendo el drenaje natural del agua.

Valores:

Nueva Bauhaus: La escalera es un ejercicio de inclusión respetuosa y armoniosa en el lugar, desde una dimensión material e inmaterial. Materialmente se concreta en una solución que dialoga con el entorno y filtra el paisaje. Inmaterialmente refuerza los valores culturales, vinculándose con los paseos místicos de San Ignacio de Loyola y las acciones de Joseph Beuys. Compromiso: La construcción supuso un reto arquitectónico por la imposibilidad de acceder al lugar, requiriendo una instalación desde una terraza superior y una estructura colgada 13 metros de desnivel. Profesión: Se propuso un proceso compartido con vecinos, industriales y ayuntamiento, para integrar con orgullo el proyecto. Hábitat: La escalera recupera una conexión histórica entre la parte alta y baja de la ciudad y crea un nuevo espacio público con vistas al paisaje. Rehabilitación: El proyecto regenera un espacio oculto, reactiva un paisaje abandonado, recupera un recorrido histórico y abre vistas a Montserrat.


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Sobre los autores.

Jordi Comas es arquitecto titulado por la escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona ETSAB-UPC. En 2004, junto a Anna Pont, inicia el estudio Comas-Pont arquitectos en la ciudad de Vic, desde donde trabajan la arquitectura y el paisajismo desde la relación del hombre con el entorno físico y social y el clima para proponer nuevas formas de habitar potenciando el sentido de pertenencia, la representatividad y la sostenibilidad. Desgraciadamente en 2024 se produce la defunción de Anna Pont. Comas-Pont arquitectos ha obtenido diferentes reconocimientos nacionales e internacionales, siendo los más destacados el Premio FAD 2025, Premio Arquitectura Ladrillo de Hispalyt 2021-2023, Premio Mapei a la economia circular 2022, El Premio El temps de les Arts 2021, Premio XIV Bienal Española de Arquitectura (2018), Premio NAN a la millor efiiciència energètica 2018, Architecture Awards Build 2017, Premio Europeo MADA 2013 y nominados a los Premios Europeos Mies van der rohe (2017).








  
  
 
   

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