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Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España

FICHA DE LA PROPUESTA



 
COLEGIO OFICIAL DE ARQUITECTOS DE TENERIFE - LA GOMERA - EL HIERRO - EVA0405
Hospital Nuestra Señora de los Dolores
edificación
 
Autores: 
- MARIA JOSE CRISTINA GONZALEZ VAZQUEZ DE PARGA
- FEDERICO GARCIA BARBA

Fecha de finalización de la obra:  2005-02-04
Obra nueva
7500m2 de actuación
Colaboradores:  Tomás Sanchez Peraza, Ingeniero Industrial Martín Díaz Rodríguez, Ingeniero Industrial Felix Hernandez Hernández, Aparejador Mª José Díaz Fernández, Aparejador
Presentado por: Autor

Archivos:





Descripción:

El Centro Sociosanitario Nuestra Señora de Los Dolores tiene una superficie construida de 7.500m2, una capacidad para 99 residentes y 20 usuarios de Centro de Día y entre otras dotaciones dispone de consultas, área de rehabilitación con hidroterapia, áreas comunes de estancia de diverso carácter, zonas ajardinadas, terrazas en todos los niveles, aparcamientos y tanatorio con acceso independiente. El edificio se ha proyectado atendiendo a dos condicionantes principales: por un lado las particularidades del usuario y por otro la naturaleza de la parcela y la climatología. El perfil del usuario es el de una persona que, aparte de requerir atención sanitaria, necesita ayuda, en mayor o menor grado, para realizar las actividades cotidianas más fundamentales. Se ha intentado que el centro sea lo suficientemente flexible y disponga de las suficientes ayudas físicas para ofrecer a cada usuario un entorno que facilite su autonomía y por ende su dignidad, pues entendemos que la autonomía favorece la autoestima, y ésta retrasa el proceso de deterioro tanto físico como cognitivo. Respecto a la parcela, era irregular, con fuerte pendiente hacia la autovía y azotada por los vientos del norte y noroeste; pero disponía de una buena orientación a sur con magníficas vistas. El edificio se adapta a la parcela, situándose en el triángulo donde ésta presenta menor desnivel y que resulta más protegido del viento. Dada la gran dimensión de la parcela se propone que toda la superficie libre reciba el tratamiento de un parque y que el edificio se entienda insertado dentro de ese parque, para mayor calidad de vida de los residentes. Se ha huido de una geometría ortogonal y se ha optado por una solución más orgánica, de manera que el edificio no se imponga sobre el usuario sino que ofrezca una escala más amable, que se integre bien con la vegetación del parque. La organización volumétrica del edificio viene condicionada por el viento: los bloques se colocan paralelos al viento dominante, para evitar corrientes de aire y ruidos. En planta baja, donde se contempló un intenso uso de los espacios exteriores, el edificio se organiza en patios, unos cerrados y con vegetación exuberante y otros abiertos en U al sur y a las vistas, de modo que se ofrecen espacios protegidos del viento y con distinta luz y temperatura, para las distintas estaciones del año. La reducida movilidad y las posibles minusvalías sensoriales y psíquicas de los usuarios obligaron a plantear un edificio capaz de cumplir las funciones de casa, barrio y parque, porque toda la vida del usuario se desenvuelve dentro del Centro, y así, más que un edificio, el Centro es la suma de varios, unidos por una calle curvilínea acristalada con vistas a los patios ajardinados y a los jardines abiertos a sur. En los bloques propiamente dichos se sitúan las habitaciones de los residentes, respondiendo al programa de 2 unidades de bajo requerimiento, situadas en los extremos y una tercera unidad de alto requerimiento con una posición central y que se desarrolla en planta alta para permitir un mayor control y mayor comodidad a los pacientes con más problema de autonomía. En planta baja y en posición central se sitúan todos los servicios comunes, comedor, rehabilitación, consultas, terapia ocupacional, sala de TV y Centro de Día. Todos los espacios comunes llevan asociados espacios exteriores: desde las zonas comunes de planta baja se accede a los patios y al parque y desde las zonas de estar de planta alta se accede a las terrazas orientadas al sur y protegidas mediante una marquesina curva que actúa como deflector del viento y que proporciona sombra. El edificio se desarrolla en dos plantas en todos los bloques excepto en los bloques más próximos a la autovía, donde se añade una planta en semisótano para adaptar el edificio a la topografía y en la que se ubican los servicios. Los espacios comunes de conexión entre bloques disponen de una única planta, de manera que su cubierta se aprovecha como terraza y como superficie de evacuación en caso de emergencia. Las habitaciones se organizan en una banda con pasillos con vistas a los jardines. Tipológicamente este Centro supuso una gran innovación, al concebir habitaciones individuales convertibles en dobles mediante panel móvil escamoteable, donde cada cama tiene una gran ventana con vista al jardín. Cada dos usuarios comparten un baño amplio con acceso a camillas para ducha y un vestíbulo previo. Tanto las habitaciones como los pasillos disponen en la fachada de lamas de protección solar, que a su vez ofrecen desde la autovía una imagen dinámica del edificio. Se ha cuidado el tema de las ayudas físicas, como barandillas, códigos de color, referencias visuales de orientación, calidez de superficies, pavimentos antideslizantes tanto interiores como exteriores, etc. en un intento por facilitar al máximo la autonomía de los residentes.

Valores:

El edificio sitúa a la persona en el centro de la arquitectura: ideado para usuarios con altos requerimientos, facilita la autonomía, la dignidad, la sociabilidad y la calidad de vida. Se materializa con ayudas a la accesibilidad, con itinerarios claros, código de colores para la identificación, pasamanos en todos los recorridos, pavimentos blandos y acristalamiento hasta el suelo para tener siempre visuales a la vegetación, que tras veinte años, gracias a su crecimiento, consigue que la calidad espacial y la experiencia del usuario sea hoy mejor que el día en que se construyó. El centro funciona como casa, barrio y parque, y más que un edificio es la suma de varios unidos por una calle curvilínea acristalada con vistas a los jardines, favoreciendo la relación social y el bienestar emocional. La forma orgánica facilita la movilidad en el edificio, además de crear visuales cambiantes hacia los jardines, construyendo un espacio humano y amable que protege y dignifica la vida cotidiana.


  Imagen principal no disponible

Sobre los autores.

Cristina González Vázquez de Parga Arquitecta por la Universidad de Navarra, con Premio Extraordinario Fin de Carrera. Master de Arquitectura en Diseño Urbano por la Universidad de Harvard, EEUU, with honors, y beca Fundación La Caixa. Doctora arquitecta por la Universidad Europea de Madrid. Colaboró en la oficina de Martha Schwartz, EEUU y en 2006 fundó Vázquez de Parga Arquitectos en Santa Cruz de Tenerife. Ha sido galardonada con premios regionales y nacionales, su obra ha sido publicada en medios especializados y formado parte de diversas exposiciones Coautora del libro Rubens Henríquez, arquitecto, Actar, 2002, y autora de diversos trabajos de investigación sobre arquitectura, paisaje y accesibilidad. Profesora titular de Proyectos Arquitectónicos en la Universidad Europea de Canarias, desde 2022. Ha sido profesora de Proyectos en la ETSA de la ULPGC, profesora de Diseño Urbano en el Boston Architectural Center, EEUU, Guest Critic en la Universidad de Harvard, profesora en el curso Intersticios de la V Bienal de Arquitectura Española y comisaria en la 1º Bienal de Arte, Arquitectura y Paisaje de Canarias. Federico García Barba Arquitecto por la ETSA de la Universidad de Barcelona en 1977. Fundó su oficina profesional en 1981 posteriormente conocida como García Barba CPPA. Autor de numerosas intervenciones arquitectónicas, paisajísticas y de planeamiento, por las que obtuvo diversos galardones. Complementó su trabajo técnico con la enseñanza universitaria, la investigación y la difusión de sus ideas a través de conferencias, publicaciones y páginas webs. Fue académico de la sección de Arquitectura de la Real Academia Canaria de Bellas Artes desde 2008, presidente de la Demarcación de Tenerife, La Gomera y El Hierro del Colegio de Arquitectos de Canarias (2010-2013), vocal ponente de la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Gobierno Autónomo Canario y vocal del Consejo del Patrimonio Histórico de Canarias y director de la revista Basa.








  
  
 
   

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