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COLEGIO DE ARQUITECTOS DE CATALUÑA - BAR0262
Abby Kortrijk
edificación
Autores:
- FABRIZIO BAROZZI - ALBERTO FERNANDEZ VEIGA
Fecha de finalización de la obra: 2025-03-28
Obra nueva
4037m2 de actuación
Colaboradores: Equipo de proyecto: (Barozzi Veiga) Pieter Janssens; Chen-Hsin Chang, Tomás Mesquita, Ivanna Sanjuán, Guillermo Sidrach, Antonis Tasoulis, Maria Ubach; (Tab Architects) Jonathan Toye, Bert Lescouhier, Bert Devos, Pieter Frantzen, Ilja De Pelsmaeker, Lotte Engelborghs, Maxime Honoré, Luisa Soares; Arquitecto de patrimonio: Koplamp Architecten; Estructuras: Sileghem & Partners Architecten en Ingenieurs; Instalaciones: Studiebureau Boydens Engineering; Consultoría de fachada: Xmade
Presentado por: Autor
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Descripción:
El proyecto para el Centro Cultural y Museo Abby Kortrijk amplía y transforma el complejo históricamente significativo de la Abadía de Groeninge en un centro cultural destinado a exposiciones temporales site-specific y a eventos públicos. Abby Kortrijk es un nuevo tipo de museo: un lugar para todos, abierto y versátil, un espacio urbano vivo en el maravilloso entorno del parque Begijnhof, en el centro de Kortrijk.
El proyecto se basa en una interpretación amplia del concepto de identidad, en la que nociones como la permanencia, la restauración y la transformación se equilibran cuidadosamente para redescubrir una nueva identidad del conjunto, profundamente arraigada en lo existente.
La propuesta pone en valor la rica espacialidad de la estructura original de la capilla y de los antiguos dormitorios de la abadía, recupera el patio histórico y, bajo este, incorpora un nuevo espacio expositivo subterráneo.
Cada una de estas “salas” posee una atmósfera distinta, generando espacios específicos tanto para el arte como para actividades compartidas. Mientras que el área expositiva se sitúa bajo el complejo, la presencia distintiva del nuevo pabellón en el parque establece un diálogo con las estructuras históricas, tanto a través de su forma —que evoca la verticalidad de las cubiertas inclinadas— como mediante la lógica de su disposición ortogonal.
El nuevo edificio se presenta como un elemento claramente reconocible en diálogo con la arquitectura existente; un pabellón más que continúa la historia de la composición urbana. Sus fachadas, revestidas de ladrillo de color oscuro, le confieren el carácter de un elemento autónomo dentro del conjunto histórico.
La nueva arquitectura es sobria y reflexiva, definida por intervenciones sutiles y cuidadosamente estudiadas que logran un equilibrio entre lo nuevo y lo existente, poniendo en valor la historia del lugar y proporcionando nuevos espacios para el futuro.
Historia y concurso
Construida a finales del siglo XVI, la abadía ha sufrido numerosas transformaciones. En el siglo XIX, sobre sus ruinas se levantó un convento de las Clarisas que, junto a la capilla de la Groeningestraat y a un edificio del siglo XVI utilizado como dormitorio, dio origen a la configuración en forma de H que aún caracteriza el conjunto. Adquirido por la administración municipal, el complejo fue transformado en museo en 1993 mediante importantes intervenciones estructurales y ampliado posteriormente con una nueva ala inaugurada en 2006, con resultados limitados en términos de uso y público.
En 2020 se convocó un concurso para reconvertir la antigua abadía en un centro dedicado a exposiciones temporales y eventos culturales. El programa requería ampliar los existentes, con el objetivo de recuperar la identidad del lugar y dotarlo de nuevos espacios para la ciudad sin alterar su estructura histórica.
Descripción de la intervención
Desde el punto de vista urbano, el proyecto elimina los elementos del 2006, ajenos al trazado histórico de la abadía, e introduce un nuevo pabellón, dispuesto ortogonalmente y orientado hacia el parque Begijnhof.
La intervención reinterpreta el proceso histórico de agregación del conjunto, redefiniendo el claustro y creando un nuevo recorrido público entre la Groeningestraat y el parque. El pabellón, conectado al complejo a través del antiguo edificio de los dormitorios, alberga un bar y un restaurante. Sus fachadas inclinadas generan un ambiente acogedor y protegido, mientras una gran mesa longitudinal en su interior evoca el refectorio comunitario tradicional. El conjunto se concibe como una “casa del arte”, articulada a través de una secuencia de espacios que incluye los dormitorios, la capilla, los ámbitos subterráneos y el pabellón. En los edificios históricos se adoptan intervenciones mínimas, recuperando aperturas, forjados y pavimentos originales.
La capilla recupera su espacialidad vertical mediante la eliminación de añadidos y la incorporación de una cortina semitransparente que filtra la luz natural y genera una atmósfera etérea.
Para ampliar la superficie pública y abierta del parque, el proyecto incorpora espacios expositivos subterráneos con estándares museísticos contemporáneos. Estas white boxes completan una secuencia espacial en diálogo con la estratificación histórica del conjunto.
Materialidad
Las fachadas existentes, deterioradas por intervenciones previas, fueron restauradas respetando su trazado original.
El nuevo pabellón se reviste con ladrillos fabricados a medida a partir de materiales reciclados, compuestos en un 60 % por residuos cerámicos y en un 40 % por arcilla. La geometría del ladrillo, desarrollada específicamente para el proyecto, permite resolver las fachadas inclinadas mediante seis tipologías.
El resultado es una arquitectura que aborda de forma concreta los temas de reutilización de materiales, otorgando al pabellón una identidad propia y estableciendo un diálogo contemporáneo con el conjunto histórico.
Valores:
El proyecto para el Centro Cultural y Museo Abby Kortrijk se concibe como una intervención de transformación y continuidad, en la que la arquitectura actúa como mediadora entre historia, ciudad y paisaje. La propuesta entiende la rehabilitación de la Abadía de Groeninge como una forma esencial de sostenibilidad, basada en la permanencia de lo existente y la optimización de los recursos.
La intervención restituye la claridad espacial del conjunto histórico e incorpora nuevos espacios expositivos subterráneos que permiten ampliar el programa sin alterar la escala ni la estructura urbana del lugar. El nuevo pabellón, orientado hacia el parque Begijnhof, se integra en la lógica ortogonal del conjunto y establece un diálogo preciso con las arquitecturas históricas desde la forma y la materialidad.
Abby Kortrijk se configura así como un espacio cultural abierto y accesible, donde la arquitectura articula sostenibilidad, belleza y uso público como valores inseparables.
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Sobre los autores.
Barozzi Veiga es un estudio de arquitectura de renombre internacional, fundado en Barcelona en 2004. Su trabajo abarca encargos públicos y privados, con especial atención a edificios culturales, cívicos y educativos, y ha sido ampliamente premiado, expuesto y publicado. La obra del estudio se caracteriza por la búsqueda de arquitecturas arraigadas en el lugar, concebidas para ser percibidas a lo largo del tiempo y dotadas de una fuerte carga emocional. Conceptos claros y expresivos generan atmósferas específicas, capaces de adquirir significado por sí mismas.
Entre sus principales obras construidas destacan la sede del Consejo Regulador de la Ribera del Duero (2011), el Auditorio Infanta Elena en Águilas (2011), la Filarmónica de Szczecin (2014), el Bündner Kunstmuseum en Coira (2016), la escuela de música Ragenhaus en Brunico (2018), el Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausana (2019), el Tanzhaus de Zúrich (2019), los dos talleres de artistas en el Design District de Londres (2021), la tienda Aesop en Barcelona (2022), la sede de Dynafit (2024), y el museo Abby Kortrijk (2025). Actualmente, el estudio desarrolla proyectos en España, Bélgica, Francia, Reino Unido, en Asia, Oriente Medio y Estados Unidos, donde trabaja en el nuevo masterplan del Art Institute of Chicago.
Barozzi Veiga ha recibido numerosos reconocimientos a lo largo de los años, entre ellos el Premio Mies van der Rohe (2015). Su obra de Barozzi Veiga ha sido recopilada en varias monografías y la oficina ha contribuido a varias exposiciones nacionales e internacionales. Una selección de dibujos y maquetas de Barozzi Veiga forma parte de la colección permanente del Centro Pompidou de París desde 2019.
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