VIVIENDA UNIFAMILIAR EN LAS MOGARIZAS

LA HISTORIA DEL AGUACATERO Rara vez en el ejercicio profesional de un arquitecto, este puede llegar a tener el conocimiento de la forma de vida de sus clientes, a su vez conocer perfectamente la parcela donde estos quieren hacerse su casa, que te la encarguen y que finalmente hayan quedado contentos con el resultado. Evidentemente este cliente es un amigo de la infancia. Se trata de una parcela familiar en las Mogarizas, formada por cuatro parcelas de 1000 m2, en el reparto entre los cuatro hermanos a nuestro cliente le toca la parcela donde estaba la piscina y el huerto. El cliente amante de la jardinería, tiene un gran número de palmeras exportadas de muchos lugares distintos, puso como condición la tala del menor número de árboles posible y de salvar el Aguacatero. El Aguacatero de 30m de altura se encontraba en el centro del huerto, por lo que había dos opciones, o salvar la piscina o salvar el Aguacatero. Se opta por ubicar la casa en la zona del huerto, dejando la piscina y el jardín de esta intacto y se centra la edificación en la zona sur de la parcela. Al quedar la piscina existente al norte de la edificación, se decide separar la casa por un eje que divide la casa. A un lado la zona de día, con un salón con miradas a dos jardines, con dos porches cubiertos extendiendo los salones, al jardín norte el existente donde se encuentra la piscina, y el jardín sur de nueva creación. Con esto se logra tener las dos orientaciones con un porche que se utiliza en verano el norte, y el porche de invierno el sur. La zona norte queda coronada por la cocina con una apertura total al jardín para estar en contacto directo con este y ser el centro de las visitas, tal y como se venía realizando en la casa materna en la parcela de al lado. Esta cocina se cierra con una corredera dejándola aislada del resto de la casa para mayor privacidad. Al otro lado del muro la zona de noche donde se encuentra los dormitorios, baños … Este muro que divide la casa se convierte en la idea del proyecto extendiéndose hacia el exterior, dividiendo también en la entrada, la zona de recepción de la de garaje. Los grandes vidrios de suelo a techo permiten la transparencia de la parcela en el eje norte-sur para aprovechar la profundidad de esta. Al este y al oeste la casa se cierra como un contenedor para reforzar la idea del eje. El viejo Aguacatero se ha replantado de una de sus semillas e injertado con una rama del antiguo y hoy crece en el nuevo jardín creado.