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Buscar Comunicaciones
En este apartado se han publicado las Comunicaciones presentadas en el Congreso de Arquitectos de España 2009 y cuyos autores han aceptado su difusión. Esta publicación en la web pretende alentar el debate y la participación de los arquitectos sobre los temas presentados en las Comunicaciones.
Su publicación en la web no implica su selección para el Congreso ni los resultados de los comentarios y las valoraciones son vinculantes para su elección o descarte.
254. LA LEY DE BARRIOS: UNA OPORTUNIDAD PARA EL ARQUITECTO DE EJERCER SU FUNCIÓN SOCIAL.
254. LA LEY DE BARRIOS: UNA OPORTUNIDAD PARA EL ARQUITECTO DE EJERCER SU FUNCIÓN SOCIAL.
Escrito por Judith Arruebo Gallego Miércoles, 11 de Febrero de 2009 12:21
RESUMEN
En este comunicado se quiere poner énfasis en el ejercicio de la profesión del arquitecto dentro del marco de la ley de barrios. Tres formas posibles de intervención del arquitecto, un reto común: la función social. La mejora de la calidad de vida de los ciudadanos a través de la rehabilitación de los barrios más degradados con un proyecto de intervención integral (PII), el instrumento creado por la ley de barrios aplicado en Cataluña.
Este proyecto es necesario realizarlo desde diversas áreas del conocimiento, ya que plantea abordar la problemática desde todos los frentes: urbanístico, social, económico y ambiental.
El arquitecto puede colaborar en esta experiencia de tres formas distintas: arquitecto redactor del PII, arquitecto gestor del PII y arquitecto redactor de actuaciones concretas del PII. En las tres figuras deberá trabajar en equipos pluridisciplinares que le aportarán una nueva visión en su trayectoria profesional.
En este comunicado se quiere poner énfasis en el ejercicio de la profesión del arquitecto dentro del marco de la ley de barrios. Tres formas posibles de intervención del arquitecto, un reto común: la función social. La mejora de la calidad de vida de los ciudadanos a través de la rehabilitación de los barrios más degradados con un proyecto de intervención integral (PII), el instrumento creado por la ley de barrios aplicado en Cataluña.
Este proyecto es necesario realizarlo desde diversas áreas del conocimiento, ya que plantea abordar la problemática desde todos los frentes: urbanístico, social, económico y ambiental.
El arquitecto puede colaborar en esta experiencia de tres formas distintas: arquitecto redactor del PII, arquitecto gestor del PII y arquitecto redactor de actuaciones concretas del PII. En las tres figuras deberá trabajar en equipos pluridisciplinares que le aportarán una nueva visión en su trayectoria profesional.
COMUNICACIÓN
Tradicionalmente, la arquitectura ha desempeñado una función social: desde el diseño de los primeros asentamientos humanos hasta las ciudades modernas, el arquitecto ha sido un actor de vital importancia para crear espacios públicos de relación y dar forma a edificios públicos y privados con funciones específicas dentro de la sociedad.
Tradicionalmente, la arquitectura ha desempeñado una función social: desde el diseño de los primeros asentamientos humanos hasta las ciudades modernas, el arquitecto ha sido un actor de vital importancia para crear espacios públicos de relación y dar forma a edificios públicos y privados con funciones específicas dentro de la sociedad.
Europa y el mundo occidental han heredado las ciudades y el urbanismo de distintas épocas de la historia, y con ellas, sus propios tejidos sociales. Recientemente, estas ciudades han recibido incrementos de población en busca de una vida mejor, causando, generalmente, el deterioro de ciertas áreas que ya sufrían una precariedad social, económica y urbanística.
España en general, y más concretamente Cataluña, experimentó procesos de rápida urbanización para acoger la inmigración de otras provincias en los años 1960-1975. Se crearon los polígonos de viviendas, alejados de los centros de la ciudad, con menos servicios y oportunidades económicas. A mediados de los años 90 empieza a producirse otro fenómeno migratorio, esta vez inmigración extranjera, que comporta el hacinamiento de esta nueva población en ciertas áreas, como los centros históricos, los polígonos de viviendas o las áreas marginales, donde el valor inmobiliario de la vivienda es más bajo que la media, debido a diversos factores socio-urbanísticos: su mal estado de conservación, precariedad en las comunicaciones, los servicios, etc. Esta situación provoca un alto riesgo de segregación social y concentración de problemáticas y deterioro del espacio público de estas áreas, con la posibilidad también de que ésta sea irreversible.
Es por todo ello que la administración de la Generalitat de Catalunya, desde el Departamento de Política Territorial y Obras Públicas, decide actuar de forma preventiva en estas áreas en colaboración con la administración local. En el año 2004 se aprueba la primera ley del Parlament de Catalunya, llamada “Ley de mejora de barrios y villas que requieren una atención especial”. Para poder ejecutarla, se crea el Fondo de fomento del programa de barrios, con el cual se financiará el 50 % del presupuesto de las actuaciones de mejora que se llevarán a cabo por parte de cada ayuntamiento, previa aprobación del Proyecto de Intervención Integral, elaborado y gestionado por los propios ayuntamientos.
El objetivo de este Proyecto es conseguir que se actúe en los diversos campos de acción que prevé la ley para conseguir paliar la problemática urbanística, social, económica y ambiental, cuando menos, intentar equilibrar la situación de estas áreas a la media de la ciudad a la que pertenecen y romper así este proceso de deterioro y de segregación social. Estos campos de actuación se concretan en las siguientes materias:
- Mejora del espacio público y dotación de zonas verdes
- Rehabilitación de elementos comunes en los edificios de viviendas
- Provisión de equipamientos para el uso colectivo
- Incorporación de tecnologías de la información en los edificios
- Fomento de la sostenibilidad, eficiencia energética, ahorro en el consumo del agua y reciclaje de residuos
- Igualdad de género en el uso del espacio urbano y de los equipamientos colectivos
- Desarrollo de programas que conlleven la mejora social, urbanística y económica del barrio
- Accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas.
El arquitecto puede intervenir en el proceso de regeneración de barrios de tres formas distintas:
- Redactor del Proyecto de intervención integral (PII).
- Gestor del Proyecto de intervención integral.
- Redactor del/los proyecto/s de actuaciones concretas y director de obra de éstas.
1) Como redactor del PII, el arquitecto forma parte de un equipo de profesionales de distintas formaciones o especialidades (geografía, sociología, ingeniería, economía, derecho, ,…) que ponen en común su conocimiento para redactar el Proyecto de intervención integral. Éste debe constar de una diagnosis completa de la situación del área de trabajo, y una propuesta de acción temporalizada en cuatro años con un presupuesto máximo de 20 millones de euros.
En la diagnosis se estudia la situación a nivel urbanístico - déficit de equipamientos y servicios, edificios en mal estado o estado ruinoso, sin agua corriente, de cuatro plantas sin ascensor - a nivel demográfico - variación de la población, población dependiente, inmigración - a nivel social y ambiental - tasa de paro, déficit de zonas verdes previstas en el planeamiento y no ejecutadas, nivel de formación de la población - y a nivel de desarrollo local y urbano - déficit de transporte público, déficit de aparcamiento público, locales inactivos, población en riesgo de exclusión social.
Con este análisis en profundidad el equipo redactor debe formular una estrategia formada por distintas acciones para resolver la problemática del área de la forma más eficiente posible. Para conseguirlo es necesaria una estrecha coordinación entre las distintas disciplinas, lo que se ha definido como trabajo transversal.
Otro componente de vital importancia en el Proyecto de intervención integral es la participación ciudadana, elemento democrático imprescindible para que el proyecto sea aceptado y apoyado por parte de los habitantes del área de intervención. En este aspecto, el arquitecto junto con el resto de componentes del equipo redactor también deberá desarrollar su habilidad como receptor de las inquietudes de la sociedad a la cual va dirigida su labor.
2) La segunda forma posible de intervención es la figura del gestor de proyecto, en un sentido más amplio que la fórmula del “Project manager”, extendida en los últimos años dentro del ejercicio de la profesión. Esta figura desarrolla una labor de coordinación entre las diversas áreas de actuación de la administración para hacer realidad la propuesta de intervención en las áreas objeto de trabajo. Coordinación entre diversos profesionales de distintas disciplinas, gestión de recursos económicos, gestión de subvenciones, conocimiento de los procesos administrativos de contratación de servicios de distintos tipos, capitalización de experiencias de otros casos similares, todo ello forma parte de su función como gestor de este proyecto.
3) Como redactor de proyecto de actuaciones, que forman parte del proyecto de intervención integral, sobretodo en los campos 1 y 3, el arquitecto se encuentra en la forma del ejercicio profesional más tradicional: un encargo, en este caso, por parte de la administración, de desarrollar un proyecto con un programa funcional adaptándose a unas condiciones preexistentes y resolviendo, o bien la ineficacia o bien el mal funcionamiento o bien el vacío de la situación de partida. En este caso, además, el arquitecto debe tener en cuenta el objetivo global del proyecto de intervención integral que actúa para resolver la problemática
de degradación general del barrio con un fuerte componente social. En muchas ocasiones tendrá que participar en procesos de participación ciudadana donde recibirá la opinión de los vecinos del barrio, desde su propia perspectiva, y tendrá la responsabilidad de cumplir con la función social de su disciplina.
Así pues estamos frente a una nueva forma de ejercicio de la profesión, la intervención en un proceso de regeneración de barrios que comporta el esfuerzo de trabajar en estrecha colaboración y coordinación con otros profesionales de distintas disciplinas - transversalidad -, la incorporación en procesos de consulta a la ciudadanía - participación ciudadana -, el reto de cumplir de forma responsable nuestra función social en áreas con situaciones de precariedad y de desventaja respecto el resto de la sociedad.
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